depilación púbica.Cuando es tu primera vez, haces un listado mental de las diferentes técnicas de depilación o almenos las más económicas: la cera, la crema y la cuchilla. Puesto que la cera es dolorosa quedó descartada de inmediato, así que entre la crema y la cuchilla acabé optando por la segunda.
Te metes en la ducha, agua caliente y mientras la mascarilla capilar surte efecto, centras toda tu atención a esa parte de tu anatomía. Empiezas por las zonas menos sensibles para terminar en los bajos fondos. Ese es el plan inicial pero la inexperiéncia hace que surjan problemas de última hora con los que no contabas. Vereis, a finales de los 90 aún no se estilaba recortar el bello así que ya me veis saliendo de la ducha goteando para ir a buscar unas tijeras y podar el bello típica de la moda del momento.
Bueno, ya esta! Por fin terminé de depilar despues de estar 20 min debajo de la ducha dedicándome en exclusiva a dicha tarea: suave como el culito de un bebé, lo primero que piensas es que no esta tan mal, incluso me depilaría más habitualmente si no fuera.... Pero pronto descubres que no es oro todo lo que reluce, a la mañana siguiente, con la primera luz del alba te encuentras de frente con una incómoda realidad... un picor insoportable se apodera de las zonas más pudorosas de tu cuerpo... el bello, lejos de quedarse bien depilado ha empezado a crecer y eso queridos amigos es lo más incómodo de todo este desafío.
Y así seguirá durante 4 días, 4 días en que intentas hacer vida normal pero te resulta imposible. En casa no dejas de rascarte pero y en la calle? Eso las mujeres lo tenemos prohibido así que terminas andando de maneras poco naturales buscando el roce "casual", una especie de..."me estoy meando" las 24 horas del día se apodera de tus movimientos y tus andares. Maldices el momento en que te planteaste estos cambios físicos, te acuerdas de todo el arbol genealógico de tu novio, aquél al que le hacía ilusión probarlo aunque fuera una vez, y sobretodo te repites una y otra vez...NUNCA MAIS!!
Pero el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra y yo no soy una excepción...volví a las andadas, volví a maldecir a medio mundo y a día de hoy he de decir que al parecer mi cuerpo se ha habituado al crecimiento del bello.
